COLEGIO DE BACHILLERES PLANTEL 4 TAXCO
CIENCIAS DE LA COMUNIACIÓN I
Lic. Violeta Ramírez Mora
PARCIAL 1 EVIDENCIA 2
INSTRUCCIONES: Después de leer el siguiente texto, elabore un reporte de lectura, recuerde respetar los lineamientos de la entrega de reportes de lectura:
La importancia de la comunicación en las relaciones interpersonales y laborales
Maestra Sylvia Hortensia Gutiérrez y
Vera
Académica del Departamento de
Comunicación U.I.A.
La comunicación se encuentra en el fundamento de toda sociedad humana, en
todos los niveles, desde la comunicación que mantenemos con nosotros mismos
hasta la, organizacional o institucional y la de masas que abarca todos los
niveles sociales. Podemos decir que sociedad es
comunicación.
El temor al rechazo
En la socialización interpersonal, la comunicación tiene características
propias. Dependerá de si queremos quedar bien o no con nuestro interlocutor -es
decir, de si nos cae bien o no- y de la consideración que le tenemos de acuerdo
con edad, su lugar en la escala social y la distancia que nos une o separa. En
general a todos nos preocupa que el otro nos acepte, los seres humanos
requerimos de la aceptación del otro u otros. Conozco una comunicadora, experta
en estudios de opinión pública, asegura que tememos más al rechazo que
al error.
La comunicación interpersonal es como una partida de ajedrez. Nos vamos
colocando a través del diálogo de manera conciliadora (la gran mayoría de las
ocasiones) en una posición en la que el intercambio de frases, miradas, gestos
no nos coloquen en una postura de la que no haya retorno. Siempre podemos
corregir, cuando lo que salió de nuestra boca sea ofensivo para el interlocutor.
En México, hasta en las ocasiones en las que alguien nos quiere persuadir de que
pensemos de un modo parecido al suyo y de que abandonemos nuestras ideas por las
de el, sabemos rechazarlo de una manera poco tajante, o no acceder, sin que se
escuche mal. Somos bastante gentiles, o hipócritas dirían otros, tenemos
un gran temor al rechazo.
El arte de conversar
Sabemos esgrimir la espada verbal frente a nuestro interlocutor, pero hasta
eso lo hacemos con gracia, de ahí el albur. Entendemos que en relaciones
interpersonales tiene más valor sumar que restar amistades. Las
amistades son las personas con las que compartimos gustos, puntos de vista, con
las que podemos platicar intercambiar ideas y coincidir -o no- pero sin
enojarnos. Ahí radica lo que llaman “el arte de conversar”.
Hay quien llega al extremo de recomendarnos el matrimonio con la persona con
la que podemos platicar durante largo tiempo. Esto no quiere decir que debemos
acceder a lo que nos dice o adoptar su manera de pensar sino que podemos hablar
y escuchar de una forma alternada y siempre conciliadora, llegar a acuerdos. Qué
es una buena amistad o un buen matrimonio sino una larga conversación en la que
a veces gana uno y otras, el otro. Lo que vamos construyendo en pareja le
llamamos comunicación, lo malo, lo que separa es cuando ésta deja de existir, no
cuando uno ofende, más bien cuando uno se calla. Para la ofensa existe
el perdón para el silencio (la falta de comunicación) no hay
antídoto.
La comunicación como felicidad y medicina
El ser humano en la vida busca y persigue la felicidad. No existe, no
la hay mayor -para seres de nuestra especie- que compartir la comunicación con
nuestros congéneres, los amigos o la pareja. Una buena comunicación
entre dos o interpersonal, trasciende niveles inconmensurables de felicidad que
nos llevan a acciones tendientes a cuidar de esa comunicación, evitar los roces,
las posturas intransigentes, las imposiciones, ya que, cuando desarrollamos este
nivel de comprensión es cuando podemos decir que nunca estaremos solos siempre
tendremos pareja o amistades que nos acompañen por la vida. La soledad
es el gran dolor, es la falta de comunicación.
Qué tal cuando la comunicación es medicina, cuando por medio
de una buena plática llegamos a sentir alivio, cuando compartimos y nos
contestan”…a mi me sucede lo mismo”. Eso nos baja inmediatamente los malos
pensamientos a nivel de la realidad, si lo que yo experimento lo experimenta
otro, qué alivio sentimos. Luego, lo que nos sucede puede que no sea exclusivo,
puede que yo no tenga que figurar el remedio, éste viene de compartir las penas
o los dolores, llegar a encontrar soluciones compartidas, soportar penas que
todos juntos toleramos, solos quizá no seamos capaces. Curas tan maravillosas
por medio de la palabra como en alcohólicos o neuróticos anónimos o tomándonos
un café con alguien que escuche y comparta cuando ya no podemos más… cuando en
la charla con uno mismo no se encuentra la salida.
Hoy, por medio de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación,
enfermos se comunican con otros que padecen del mismo mal, encuentran
alivio construyendo comunidades virtuales en las que
se comparten dolores y remedios, químicos o sociales. Se construye comunicación,
se estrechan lazos. Comunidades reales en las que es difícil encontrar médicos,
establecer este tipo de comunicación está resultando una salida eficaz contra el
padecimiento humano. Es necesario realizar más investigación para poder afirmar
que la comunidad virtual opera como la tradicional o sea, en la que nos
relacionamos cara a cara, hasta lo que llevamos estudiado, parece ser que la
comunicación virtual produce buenos resultados, el fundamento es que alguien nos
escuche, no importa el medio que se utilice, no importa si son muchos o es
uno.
Comunicación en el trabajo
La comunicación en el medio laboral es diferente a la interpersonal. El objetivo es comunicar para organizarnos con la finalidad de producir, más y mejor a través de consenso. Una de las situaciones comunicacionales más difíciles se presenta cuando teniendo claro un objetivo, no nos ponemos de acuerdo sobre el camino a seguir para conseguirlo.- ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo? ¿por qué cada uno piensa que tiene la razón o que sabe más que otro?, ¿qué hacer en esos casos?
Empezar por analizar las respuestas, ponernos de acuerdo en las coincidencias y discutir las disidencias. A la mayoría nos gusta vivir en grupo, no aislados, así que debemos estar de acuerdo, aún a costa de ceder mucho o poco, según el caso, pero ceder. Si nos gusta vivir en grupo, no hay de otra, tenemos que ceder. ¿Ante quién y cómo? Ante todos si estamos en minoría y ante pocos si estamos en mayoría. No queremos provocar divisiones, dividida la organización deja de serlo.
En la comunicación organizacional hay reglas que han probado su eficacia como
el hecho de que en las situaciones de crisis, se debe tener un solo vocero. Las
muchas voces producen falta de comunicación, pues esta se dispersa. Si estamos
en una crisis por el motivo que sea, es importante que se comunique a toda la
organización, si bien no en grupo. La táctica de comunicar en pequeños grupos es
mejor, evita que penetre el ruido. Ocultarla sin embargo, puede provocar que a
falta de comunicación se instale el rumor que llena el vacío de comunicación y
satisfaga la necesidad que tenemos de dar sentido a los acontecimientos.
El hombre no puede vivir sin encontrar un sentido a
sus acciones, al actuar de otros, por ello presta oídos al chisme. Por
lo mismo, comunicar en una organización es fundamental para atajar los intrusos
en la comunicación: el chisme, el rumor o el “radio pasillo”. La
comunicación en la organización-institución está fallando cuando sus miembros le
otorgan más crédito a la comunicación extraoficial que a los
comunicados oficiales.
¿Qué hacer cuando falla la comunicación en las organizaciones?
Ocultar la verdad, por dura que parezca en una organización – institución a sus miembros, en muchos casos resulta contraproducente. Obliga a quienes escuchan mentiras o verdades a medias a seguir buscando, sobre todo si los miembros de las organizaciones son personas preparadas, que no se creen cualquier historia.
Ahora bien, si los departamentos de comunicación atajan de primera mano al
rumor colocando a la institución en situación confortable por medio de la
comunicación directa de manera “oficial”, ésta detendrá la proliferación del
rumor e incluso contará con adeptos de acuerdo. Esto último, la coherencia del
relato y la inmediatez del pronunciamiento, debe darse antes de que
surja una primera versión extraoficial.
El chisme siempre es mal intencionado, lo menos que produce
es división. Se debe “idealmente” encontrar la fuente, si no, estar siempre
prevenidos es un ataque directo a la organización de la organización. Si no
logramos ponernos de acuerdo, lo que se afecta directamente es la producción ya
sea de bienes o servicios, según sea el caso. Además de enturbiar el “clima
laboral”, los miembros de la organización empiezan a formar grupos que no
cooperan con otros.
Cuando la cooperación es indispensable, el rumor es destructivo aún si se
encamina en contra de una o un grupo de personas. Lo es más cuando se habla de
quiebras, falta de recursos, recortes de personal o despidos. Es difícil
comunicarlo, indudablemente, aunque la forma es importante. Se puede hacer de
una manera menos dolorosa y evitar con ello malos entendidos y torceduras mal
intencionadas de la información, sí en definitiva cuando se trata de
comunicación la forma es fondo.
Mejor malas noticias que mentiras
Cuando la comunicación en la organización es adecuada, hay ejemplos en el
mundo laboral de empresas que sin serlo, se han colocado a la cabeza de la
producción en su ramo industrial solo por tener buena comunicación con sus
trabajadores. La motivación se logra si no hay ruido en la comunicación, si esta
es coherente, si se puede corroborar con las acciones que la preceden mejor. En
ese caso, no importa que lo que se comunique sean buenas o malas noticias,
los seres humanos estamos mejor adaptados para enfrentar las malas
noticias que las mentiras.
Las malas noticias muchas veces nos unen y logran resultados sorprendentes
como en situaciones de quiebra o disolución de las que instituciones u
organizaciones han resurgido con el sobre esfuerzo de sus miembros. En cambio no
conozco de alguna situación en que la mentira produzca esta solidaridad
salvadora de la empresa u organización en el sentido literal. La mentira
destruye la confianza, la confianza es primordial para lograr una buena
comunicación y se construye de manera reversible. La confianza produce buena
comunicación y ésta genera confianza.
Coherencia, mesura y comunicación
Es importante la coherencia en la comunicación, considerar que la
comunicación, si bien es un fluido compuesto de palabras, frases y oraciones que
hacen sentido, estas se apoyan en un complejo de acciones, actitudes y
parafernalia que le otorgan coherencia, complementan el mensaje, la
comunicación. No se comunica bien cuando un empresario anuncia recortes
de personal enfundado en un traje ostentoso, que solicite un préstamo
al gobierno para salvar las finanzas de la empresa y llegue a la cita en un
avión particular, como hicieron hace unos meses los ejecutivos de las empresas
automotrices en los Estados Unidos.
La comunicación va desde la palabra hasta el gesto, el lenguaje no verbal, la
ropa, el maquillaje. No estaban mal nuestras abuelas cuando quedaban viudas y
vestían de negro, los gestos, los colores, la ropa, la mirada es comunicación.
Para comunicar bien debemos entender la comunicación como un complejo compuesto
de lo que hacemos vestimos, decimos y pensamos.
La mesura y el detalle comunican. Si se comunica de más, no se comunica bien.
Si se comunican muchos detalles como cifras millonarias o cálculos de súper
ganancias o cantidades de activos o pérdidas detalladas, entra ruido en la
comunicación. Las personas nos perdemos en los números y olvidamos lo esencial
de los mensajes. Sobre todo si se insiste en cuestiones como la hora de los
acontecimientos, la cantidad de asistentes o ausentes, no se comunica, eso no
da al que escucha más que la medida de las cosas, se pierde el
contenido. El detalle numérico es un
distractor.
Si se comunica de menos se deja mucho a la imaginación, la gente en busca de
sentido complementa el mensaje y este puede ser con facilidad distorsionado.
Cuántas veces no decimos lo que pensamos que se dijo y esto no coincide con lo
que se comunicó en realidad. Nosotros lo complementamos, esta complementación se
puede dar a favor o en contra de quien emite el comunicado incompleto. Ese es
otro de los factores a tener en cuenta cuando se comunica en una organización.
No es que la persona o el grupo sea mal intencionados, es que si al mensaje le
falta sentido las personas lo completamos, no debemos dejar huecos en la
comunicación.
Conclusiones
En resumen la buena comunicación interpersonal en una empresa produce
buena comunicación institucional. Es difícil entender que las personas
podemos relacionarnos bien, lo que es igual a tener buena comunicación en una
empresa en la que unos estamos a las órdenes de otros, en la que algunos se
sienten, o son más favorecidos que otros, que existen desigualdades y uno se
tiene que mantener ecuánime y bien comunicado. Tenemos que pensar de inmediato
en lo opuesto, si no hacemos buenas amistades, con los superiores y los
inferiores en rango, la situación se torna caótica para todos, perjudica en
general y al clima laboral en particular.
Es importante mantener las estructuras, las líneas de mando las
subordinaciones, aunque estas cambian si se acompañan de una buena
comunicación, se va desarrollando empatía que es una manera de comunicarnos
en la que nos mimetizamos con el otro, si entendemos, o al menos tratamos de
sentir lo que el “otro” está sintiendo. Si sintonizo con él, en lenguaje
corriente, “me pongo en sus zapatos”, conoceré un lado que no había visto y
seguramente comprenderé las razones del proceder de los demás. La empatía
produce simpatía hacia los demás y con sus esfuerzos.
Aspectos a evaluar:
-Redacción y ortografía
-Apego a los lineamientos de entrega
-Respeto de tiempo y forma de entrega
-Contenido
FUENTE: http://mexicanadecomunicacion.com.mx/rmc/2012/01/20/la-importancia-de-la-comunicacion-en-las-relaciones-interpersonales-y-laborales/
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